¿Usura, comodidad o ninguna de las anteriores?


Para nadie es secreto que la cantidad de venezolanos en Chile ha aumentado drásticamente en estos últimos meses y lógicamente, como consecuencia, también ha aumentado la competencia a la hora de buscar empleo, los emprendimientos, las “oportunidades de negocio”, las opiniones sobre lo que hacen o dejan de hacer algunos, los escándalos, y más específicamente, la actividad en los grupos de Facebook… Justamente a eso último quiero referirme.

En su momento escribí mi opinión acerca de las que considero “malas mañas” de algunos/as que tramitan su visa en otras regiones sin vivir allí realmente, luego de la actitud del emigrante venezolano promedio y ahora quiero expresarles mi opinión de las batallas campales en Facebook por temas de “precios justos”, “cobrar por trámites/servicios”, “usura”, etc.

Venimos de un país muy golpeado, especialmente por un gobierno que no entiende el mercado se regula a sí mismo y que por más que quiera controlarlo, no lo va a poder lograr. Ahora, lo menos que yo esperaría es que, estando fuera de Venezuela, esos conceptos sigan vivos, tal como si estuviésemos sumergidos aún en el lamentable caos que vive nuestro país.

En los últimos meses he visto como tildan de “ladrones”, “usureros”, “traicioneros”, etc., a personas que publican ofertas de departamentos en arriendo por Facebook, alegando que “los precios están muy caros”, que si “será que traen sirvientes incluidos”, que si “por 100 lucas menos se consiguen en X parte”, que “se aprovechan de los que llegan con una mano alante y otra atrás” y hasta insultos que no tiene sentido repetir.

Yo me pregunto algo: ¿Será que en internet no hay suficiente información disponible como para saber que, por ejemplo, un departamento amoblado de 1 habitación y 1 baño en Santiago Centro por 500.000 pesos está caro?

Ojo, yo no estoy criticando a los que expresan su opinión en ese mar de comentarios de Facebook (de hecho, aquí estoy yo opinando también), sino más bien, quisiera ir a la raíz del asunto:

Si alguien pone un producto o servicio en venta, esa persona decide el precio y el consumidor decide si lo compra o no.

¿No es súper obvio esto?… Y no solo obvio, sino que es la definición del sistema de libre mercado que se basa en la oferta y la demanda… ¿No es exactamente esto lo que buscábamos cuando decidimos salir de Venezuela y de sus controles de cambio y controles de precios? Nadie está obligado a comprar algo si no lo quiere hacer y, mejor aún, mientras haya variedad y competencia, todos ganamos.

Les recuerdo que vivimos en Chile y que, afortunadamente, así como hay departamentos como el que mencioné en 500.000 pesos, también los hay en 350.000 pesos que es un precio más aterrizado y quizás hasta en menos si buscan bien. Ahora, si alguien tiene los 500.000 pesos y los quiere pagar, ¿Eso hace al dueño un ladrón? ¿Está estafando a esta pobre persona indefensa que pagó ese monto? ¿Está aprovechándose de la necesidad de los pobres inmigrantes que no tienen donde llegar?

Una de las cosas que más me llama la atención de Chile es que hay productos y servicios para todos los segmentos. Si quieres comprar ropa tienes la opción de comprarla usada en las ferias populares, o comprar económica en Patronato o el mercado persa Bio Bio, o irte a un mall y comprar de marcas conocidas o meterte en el distrito de lujo de Parque Arauco en Armani o Burberry y hasta puedes botar la casa por la ventana y comprar ropa de diseñador hecha a la medida. El punto es que aquí puedes “arroparte hasta donde te alcance la cobija”, es decir, compras hasta donde llegue tu presupuesto.

Ahora, caso muy diferente y condenable sería que hubiese un monopolio en algún rubro. Imaginen que en todo Chile hubiese solo un proveedor de energía eléctrica y que las tarifas fuesen súper elevadas, o solo una universidad, o solo una cadena de supermercados y así sucesivamente. ¿Es el caso? No.

Con respecto a las ofertas laborales y los trámites, el tema pasa por la comodidad de la gente. Hay personas que muy amablemente ayudan a los que van llegando con una oferta laboral para tramitar la visa sin cobrar ni un peso… Hay otros que cobran un precio simbólico (quizás 10.000 o 15.000 pesos) con el que cubren su movilización y su tiempo… Hay otros que deciden cobrar precios elevados como 100.000 y hasta 200.000 pesos por “hacer los trámites” pero, si se ponen a ver, con el simple hecho de ponerle precio a un producto o servicio no se puede hacer una transacción… Se necesita que el comprador esté de acuerdo y decida pagar el precio para que se cierre la venta. Entonces, volvemos a la pregunta: ¿Será que no hay suficiente información en internet, en los grupos de Facebook y dentro de la comunicación boca a boca para saber que existen todas esas opciones y así decidir cual es la que preferimos?

En este blog, yo me he encargado de transmitirles todo lo que sé sin cobrarles ni un solo peso. Paralelamente ofrezco el servicio de asesoría individual, que funciona porque hay personas que prefieren conversar conmigo para conocer mi opinión aplicada a su caso específico y, habiendo leído o no el contenido del blog, deciden que vale la pena invertir en esto. De hecho, en la página donde explico el servicio hay un enlace que los lleva al índice de artículos con todo el contenido gratis.

¿Moraleja? Una persona informada es capaz de tomar mejores decisiones que una menos informada… Si cada compra que haces representa una decisión en sí… ¿En qué equipo prefieres estar?

Entonces… ¿Usura, comodidad, o ninguna de las anteriores? ¿Qué opinas?