Mi intento fallido de Uber en Chile

El negocio de Uber en Chile y lo que aprendí de mi intento fallido


Al tener una ventana de opinión masiva como VEC, podría dedicarme solo a compartir historias positivas, de esas que da gusto leer porque son motivadoras, pero me gusta hacer un balance y compartir también experiencias que a primera vista pueden parecer un fracaso pero que, al final, viéndolas a nivel macro, dejan enseñanzas invaluables.

Como buen millennial (nacido en 1984), estoy dentro del estereotipo que los libros de marketing se han encargado de imponer acerca de nuestra generación, sobre todo en esa característica del “ensayo y error” que, al menos en mi caso, es parte de mi filosofía de vida.

No me da miedo eso que llaman “fracaso” porque estoy convencido que hasta de las experiencias negativas pueden sacarse cosas positivas, la mayoría de las veces en forma de aprendizaje. Eso fue exactamente lo que me llevó a incursionar en el negocio de Uber durante 5 largos meses (finales del 2016 / principios del 2017), los cuales no resultaron como lo esperaba y ahora quiero condensar lo que viví en este artículo por si a alguno le parece útil. (Importante: cuando digo “negocio de Uber” me refiero a comprar un auto y buscar un conductor para que lo trabaje, reportándome a mí).

Ojo… La finalidad de este texto no es convencerlos de no invertir en este negocio, ni quitarles la motivación si es que ya están invirtiendo, tampoco hablar mal de Uber como plataforma, ni proyectar que esta es una mala opción de inversión. Lo único que quiero es compartirles mi experiencia, aclarando que si a mí me fue mal, no significa que a ustedes también les irá mal.

 

LA CLAVE DE TODO

Empezaré por la conclusión…

La clave de todo es el conductor. Suena obvio, pero teniendo tantas variables como: el esquema de trabajo y repartición de ganancias, el modelo y características técnicas/mecánicas del auto, el tipo de combustible, la zona de la ciudad que se tome como punto de partida diariamente, las estrategias para ser mas efectivos a la hora de recoger pasajeros, la técnica de conducción, el horario ideal para trabajar y pare de contar, puede perderse fácilmente el foco y descuidarse lo más importante: la selección del conductor.

 

EL ESQUEMA DE TRABAJO Y REPARTICIÓN DE GANANCIAS

Antes de comprar el auto hice un sondeo de los esquemas que se estaban usando en el negocio y como ninguno me convencía del todo, decidí crear uno con las características y cláusulas que yo creía convenientes y justas para ambas partes.

Al final, quedó así: Del ingreso líquido (luego de restar la comisión de Uber y el costo del TAG), 60% correspondía al conductor y 40% al inversionista (o sea, a mí), con los gastos de combustible corriendo por cuenta del conductor y un mínimo de producción acordado por ambas partes que el conductor debía garantizar por semana, de lo contrario debía salir de su bolsillo la diferencia. La rendición de cuentas se hacía los viernes de cada semana y el auto estaba las 24 horas del día, 7 días de la semana en manos del conductor, con la libertad de usarlo para fines personales si lo necesitaba.

Dicho de otra manera y para que se pueda entender mejor:

  • Si al final de la semana el 40% del inversionista era mayor a 125.000 pesos, se mantenían los porcentajes descritos anteriormente.
  • Si al final de la semana el 40% del inversionista era menor a 125.000 pesos, entonces el conductor debía cubrir la diferencia para llegar a ese monto.

Esto podría sonar arbitrario y opresor si se analiza aisladamente, pero ese monto de 125.000 pesos que yo llamaba “mínimo” era conversado con el conductor y se entendía que era la única manera de garantizar que el auto se utilizara para lo que estaba previsto: trabajar en Uber. Además, ese monto mínimo se alcanzaba trabajando una cantidad de horas razonable a la semana (entre 40 y 45 horas).

El mantenimiento del auto corría por cuenta del inversionista y el aseo del mismo le correspondía al conductor.

Quizás este esquema fue lo que no me permitió tener éxito pero en verdad hasta ahora no veo que haya sido así. Yo sigo defendiendo este modelo porque le da libertades al conductor para trabajar cuando lo desee (sin estar con ese control excesivo de tener que devolver el auto todos los días) y lo hace responsable del consumo de combustible (que al fin y al cabo utilizó él, bien sea para trabajar o para sus temas personales), ya que en los esquemas de 50% – 50%, donde el combustible es cubierto por ambas partes, prácticamente el inversionista corre con el costo de los asuntos personales del conductor.

Si entrase nuevamente al negocio, mantendría el esquema.

 

EL AUTO

Quiero aclarar que yo no seleccioné un auto para este fin, sino que por alguna circunstancia y sobre la marcha, decidí destinar uno que ya tenía para el negocio de Uber.

El auto era prácticamente nuevo, apenas había sido usado por 800 Km, era de transmisión mecánica (sincrónico) y con un rendimiento en ciudad de 13,3 kilómetros por litro de combustible, según el fabricante, pero que en la práctica se reducía a alrededor de 10. Utilizaba gasolina de 93 octanos.

Hay otras opciones que ofrecen más rendimiento porque trabajan con Diesel, pero el costo del vehículo y del mantenimiento es más alto. Igual, en el segmento “bencinero” hay autos con mayor rendimiento que este. Es cuestión de sentarse y hacer un cuadro de Excel para hacer proyecciones según el tiempo que se espera tener el auto trabajando.

Si entrase nuevamente al negocio, mi selección de auto sería, sin duda, distinta.

 

LOS CONDUCTORES

Cuando decidí entrar en el negocio hice una convocatoria por mis redes sociales para intentar encontrar un/a venezolano/a al que le pudiese interesar el trabajo.

Para ese momento (hace año y medio) hubo muchos interesados, pero ninguno tenía licencia de conducir, lo cual me obligó a irme a la página de Uber donde tienen un directorio que actualizan diariamente con la información de contacto de personas que están buscando autos para trabajarlos.

Allí conseguí a mi primer conductor, el cual comenzó a trabajar de inmediato y pero lo hizo solo por 1 mes. Luego, el resto de los conductores que tuve, vinieron por referencias de personas conocidas, lo cual en teoría debía ser mejor, pero no siempre fue así. No voy a contar con detalle los obstáculos que me encontré con cada uno de ellos, pero a nivel general, tuve 5 conductores en 5 meses de los cuales con 2 me fue excelente y con 3 me fue pésimo.

Con los que me fue excelente, la relación de trabajo terminó porque uno encontró un trabajo en su área (era profesional y solo necesitaba trabajar en Uber mientras tanto, lo cual es totalmente entendible) y el otro era tan buen conductor que decidió utilizar unos ahorros que tenía para comprarse su propio auto y trabajarlo por su cuenta (de nuevo, totalmente entendible).

Con los que me fue pésimo, la relación de trabajo terminó porque ni siquiera se acercaban a los números previstos, trabajando 20-25 horas sin poder cubrir el mínimo. En realidad fue un verdadero desastre.

El gran problema de este negocio, en mi opinión, es el tiempo y la energía que empleas en encontrar un conductor que cumpla con las características que estás buscando y que acepte las condiciones que estás planteando, comparado con el tiempo que duran trabajando una vez que los encuentras.

También hay una curva de aprendizaje no menor que debe ser tomada en cuenta. Si el conductor no tiene experiencia trabajando en Uber, lo más probable es que las primeras 2-3 semanas generen pérdida o, en el mejor de los casos, “quedes tabla”, mientras que la cuota mensual del auto hay que pagarla igual.

La práctica me enseñó que la característica principal de un buen conductor es la ambición, la cual a su vez lo empuja hacia querer algo mejor para sí mismo y dejar rápidamente el trabajo. Entonces, hasta el sol de hoy no me he podido imaginar un escenario en el que una relación de trabajo de este tipo perdure en el tiempo bajo el esquema ganar-ganar, que es el que yo estaba buscando.

Si entrase nuevamente al negocio, buscaría una persona con experiencia en el rubro y de mediana edad, que la teoría dice que debería brindar más estabilidad y una relación más a mediano/largo plazo.

 

ENTENDIENDO EL NEGOCIO DE UBER DESDE ADENTRO

La cronología de mis experiencias con los 5 conductores fue: pésima, pésima, pésima, excelente, excelente… Como entenderán, luego de la tercera experiencia pésima, decidí averiguar por mí mismo si lo que estaba esperando era inalcanzable o no. Así fue como me inscribí en Uber y, fuera del horario normal de trabajo y los fines de semana, empecé a trabajarlo yo para lograr entender y poder transmitir mejor al próximo conductor lo que había que hacer para lograr los resultados.

Soy un optimizador por naturaleza, entonces mientras trabajaba en Uber fui dándome cuenta de ciertas prácticas que hacían más efectivo el trabajo:

  • Llamar al pasajero con anticipación para ahorrarse el tiempo de espera al llegar… Total, aquí tenemos un plan de celular que incluye minutos por los que uno paga, pero nunca usa.
  • Aprovechar las dos veces al día que el sistema permite configurar una dirección y encontrar carreras que vayan hacía esa vía, muy útil cuando uno está lejos y se quiere devolver a su casa.
  • Tomar la autopista cada vez que sea posible.
  • Aprovechar de cargar gasolina cuando la dinámica te lleve a zonas donde es más económico.
  • Arrancar suavemente para no consumir combustible innecesario.
  • En la época de calor, cuando es necesario usar el aire acondicionado, prenderlo un minuto antes que el pasajero se monte y apagarlo apenas se baje. Uno puede aguantar calor, sobre todo si se trata de consumir menos combustible.
  • Tener siempre monedas y billetes pequeños para no tener que rodar innecesariamente buscando sencillo para dar vuelto.
  • Aprovechar las promociones y horarios en los que Uber premia con bonos a los conductores si cumplen cierta meta.
  • Aprender a sacarle el jugo a la tarifa dinámica, anticipándose a los acontecimientos y patrones que vayas recogiendo mediante la observación, por ejemplo, un concierto, la hora del carrete los fines de semana, la hora punta de las mañanas, etc.

En mi paso por Uber, puedo dar fe que es un negocio que puede generar el dinero previsto si se trabaja inteligentemente. Esto intenté transmitírselo a los dos siguientes conductores y de alguna manera tuvo que ayudar al resultado, el problema fue, como les dije, la alta rotación del recurso humano que hay en el negocio.

Si entrase nuevamente al negocio, transmitiría desde el principio toda esta información al conductor.

 

LA DECISIÓN EL APRENDIZAJE FINAL

Por más que mi fe en los conductores competentes había sido restaurada con las últimas dos experiencias, el tener que buscar a un sexto conductor en tan poco tiempo y sabiendo que lo más probable era que durara poco de nuevo, sobrepasó el umbral de lo que yo estaba dispuesto a dar, entonces tomé la decisión de vender el auto, con todo lo que eso conllevaba: perder dinero.

En ese momento para mí era más importante la tranquilidad mental que el dinero que podía estar perdiendo, así que la decisión no fue difícil.

Si algo me enseñó este corto paso por Uber es que para montar un negocio y que este de los resultados esperados, lo ideal es que uno conozca el rubro.

De nuevo, puede parecer muy obvio y si llegaron hasta aquí esperando un gran secreto, lamento defraudarlos, pero ustedes no se imaginan la cantidad de correos que yo recibo con preguntas como:

“Jorge, tengo X cantidad de dinero ahorrado… ¿Qué negocio me recomiendas montar que me alcance con eso y que sea bueno?”

Mi respuesta siempre es: algo que tú sepas hacer.

Al final de esta historia hay una persona que perdió dinero, es verdad, pero que también hizo un ejercicio muy valioso: tomar las riendas de una situación que suponía un problema en ese momento para averiguar por sí mismo cuál era la mejor manera de resolverlo.

Eso, mis amigos, no lo olvidaré jamás.

 

RECOMENDACIONES PARA LOS QUE QUIERAN ENTRAR EN EL NEGOCIO

  • Busquen al conductor con un perfil específico en mente, al fin y al cabo, es lo más importante. Esto incluye la zona donde viva, porque de esa zona van a salir las primeras carreras del día y hay algunas mucho más congestionadas que otras, entonces no tiene sentido estar en una “prisión” todos los días.
  • Preparen un archivo de Excel con fórmulas que calculen automáticamente los porcentajes que le corresponden a cada parte y compártanlo con el conductor (utilizar Google Sheets es ideal para esto), proyectando transparencia en todo momento.
  • Ahorren las ganancias para cualquier eventualidad (cubrir días/semanas que el auto no produzca o hacerle mantenimiento cuando se requiera).
  • Fomenten una comunicación fluida con el conductor. La confianza es muy importante en este tipo de relaciones.
  • Aseguren el auto.
  • Instalen un GPS en el auto y háganselo saber al conductor.
  • Establezcan un día fijo de pago y por ninguna razón lo incumplan. Recuerden que dependiendo de la cantidad de carreras con pago en efectivo que haya habido esa semana, puede que el conductor tenga que pagarles a ustedes o que ustedes tengan que pagarle al conductor y en ambos casos la puntualidad es clave.
  • Hagan un contrato de arriendo de vehículo con las cláusulas de pago claras y las responsabilidades bien establecidas.

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80 comments

  • Rodrigo Valenzuela 12 Febrero 2019   Reply →

    Es excelente tu forma de atacar cada problema que se presenta en el desafío, ahora tomando tu experiencia pero cambiando solo al conductor y ponerse uno mismo a trabajar, esto podría ser rentable y transformarse en una forma de vida, que opinas?

    • Jorge León 12 Febrero 2019   Reply →

      Hola Rodrigo.

      Sin duda, es un buen negocio si tú eres el dueño del auto y estás dispuesto a trabajar 9-10 horas al día.

  • Marcos 1 Enero 2019   Reply →

    Gracias por compartir tu experiencia

  • Arturo Navarrete 22 Diciembre 2018   Reply →

    Excelente información, soy chileno y estaba averiguando sobre el negocio de comprarme algun auto para ponerlo a trabajar, y concuerdo contigo que el éxito está en el conductor y la confianza que pueda generarse en conjunto.

    saludos a los venezolanos,

  • alan 19 Diciembre 2018   Reply →

    muy buen análisis! te cuento mi caso a ver que me recomiendas.
    soy estudiante universitario y busco algún trabajo para dedicarle todas las vacaciones y hasta junio si el tiempo lo permite
    estaba pensando en uber porque tengo acceso a un auto, el problema es que no es city car así que es mas o menos gastador, pensaba trabajar en eso unas 5 – 6 horas diarias lunes a viernes aprox.
    mi duda es, valdrá la pena meterme con mi auto gastador o es mejor arrendar uno? considerando que no busco un ingreso millonario ni ganarme la vida con esto, sino solo unas luquitas de mas y algo productivo que hacer por el verano?

    • Jorge León 25 Diciembre 2018   Reply →

      Hola Alan.

      Siempre va a ser mejor usar uno tuyo, así gaste más bencina.

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